INVENTARSE...
A lo largo de la vida las personas sufrimos diversos y variados síndromes. Cuántas veces no nos hemos acercado al de Diógenes acumulando trastos y basura en la memoria y en la mente. O al de Estocolmo ante esa relación tortuosa, que nos asfixiaba como si viviéramos debajo del agua sin tener aletas, ni escamas. Y no por ello nos encierran.
Lo mismo pasa con las reencarnaciones. Las mejores son las que se hacen en esta vida. Ya veremos qué nos depara el destino para las próximas. Pero ahora, la ventaja es que tú decides todo. Cuando te reencarnas o te inventas de nuevo. Que viene a ser lo mismo.
Se puede escribir mucho sobre el arduo proceso que conlleva llegar a tomar esta decisión. De nacer de nuevo. No siempre es fácil. Ese partir de cero. Ya sea por un mal amor, por un mal amor hacia ti mismo, por unas calles que no son las tuyas, un mar que de tan azul te resulta cursi o cansino... Hay millones de motivos, que cada uno elija el suyo. Yo desde luego no pienso dejar de reencarnarme, de reinventarme, pero él lo canta mejor...
Para Andrés
para que nunca dejes de hacerlo. Y para todos los que no tienen miedo a reinventarse, igual en algo peor que lo anterior, pero al menos diferente…
Y sí, porque no sólo escucho Jazz. Si mis CDs hablaran...











14 Comments:
Este Andrés empieza a ser como dios, me lo voy encontrando por todas partes... A mí ya me va haciendo falta reinventarme. ¿Hay alguna academia para eso?
Grande Fito, aunque sus discos me dan la sensación de ser siempre el mismo.
Abrazos
Ay, Mónica querida: muchas gracias. Hay una cosa que veo que compartimos totalmente: la música; ese deseo y esa gana de responder siempre con canciones. Alfredo me dice dios, ay, carajo, pero no es cierto, yo creo que para reiventarse, para estar en ello, hay que dejar de ser dios. Porque dios se aburre de estar viéndose la barriga; además que puede ser que dios tenga miedo; y el que tiene miedo no se reinventa. (La verdad el tema de dios me apasiona).
A este Fito lo había visto al lado de otro Andrés, de Calamaro, pero nunca lo había escuchado; y que use un sillón rojo para hablar de reinvenciones, me suena mucho: y entre más despeinado el sillón rojo mucho mejor.
Hubo una vez en realmente me morí; pero fue tan bueno, que de la desgracia salí cantando. Por ejemplo esto, que me parece todo un himno del desenfado y de la reinvención.... ¨Yo Vivo Mi Vida¨, interpretada por Orlando Contreras.... (Sí, qué saben de la vida, qué saben de la vida).
http://www.goear.com/listen.php?v=5cdba5e
beso nuevos, andrés.-
Esto de reinventarse, por Tutatis, es casi una acción diaria. A veces es asombroso como te vas descubriendo, vas viéndote a ti mismo a lo lejos, te reencuentras con el que fuiste y ya ni sabías que estaba, te encuentras con alguién nuevo de repente... en fin, un lío, la verdad.
Pero, sí está bien. Está vivo.
Besitos
Alfredo, jajaja si es que el amigo Andrés cunde como 5 o se mueve muy rápido. Y eso que está lejos... (Andrés con cariño, no te me vayas a enojar ahora).
Sobre lo de reinventarse, sería una buena idea hacer una escuela, el problema es a quién ponemos a dar clases. Porque yo me he reinventado ya unas tres mil veces, vamos experiencia no me falta, pero la mayoría lo hago tan chapucero, pasional y sin pensar que el resultado es tan bueno como alarmante. Ya van 4 ciudades en 7 años...
Un abrazo,
Fito tiene buenos temas, pero para un ratito.
Andrés, es que sin la música yo no concibo poder levantarme por la mañana. Mi mañana, que suele ser el equivalente a la hora de la comida de los demás, de ahí que lleve horario similar al tuyo. Estoy como teletransportada en el tiempo. Es lo primero que hago después del café italiano bien cargado poner música. Calamaro, grande! Lo sigo desde los Abuelos de la Nada, un grupo de Argentina de hace tiempo. Le adoro, no sé en cuántos desamores, amores y kilómetros me ha acompañado ya.
Es cierto, de dios nada, que los que van de dioses, son equivalentes a soberbios y no hay nada más imposible que ser soberbio, para poder reinventarse.
Yo si me dejan hacer los papeleos cualquier día de estos te adopto.
Besos
Luisa, completamente de acuerdo. Es señal de que estamos vivos, de que al menos algo sigue moviéndose. Si no, sería de lo más aburrido.
Te escribo y sí por supuesto cuenta conmigo. Me faltan horas, pero no faltará mi relato en tu revista.
Un abrazo
Que yo no me enojo; de eso no sufro: lo único es que estoy aprendiendo a ponerle límites a los demás. Yo nunca me enojo, además que salió bien. Me acabo de postular a guardas de las llaves del edificio de la Onu: quiero saber si al fin hace algo bueno. Que haya más humor, hombre; eso es lo que necesia esté penoso mundo.
Y que ma adoptas, upa; y con papeles, upa upa...
besos,
En eso andamos algunos ahora...en la reinvención,el tránsito hacia nuevas cosas...lo mejor es poner la sonrisa socarrona,preparar la defensa alta y que venga lo que sea...
besos...
me ha gustado entrar en un grupo identificable...jejeje
Algunos de nosotros, ¡vaya a saber por qué extraña causa! nos reinventamos más seguido que otros.
Duncan piensa...
Si, claro, pero..¿qué podemos hacer si, tras reinventarnos (o intentarlo), tras cambiar el guión de la peli de nuestras vidas, comprobamos cuando suena el despertador que hemos vuelto a amanecer en "el día de la marmota" (guiño cinéfilo, que diría el crítico)?
Te leo y me gusta.
Duncan.
yo me rehago todas las mañanas desde el desván de mis demoliciones...besos..Monica
Al fin me llego tu libro....estoy contenta de poder la oportunidad de leerlo. Cuidese.
Duncan observó...
Hay varias posobilidades, a saber: coincidencia, telepatía o que lee tu blog.
Me explico, Mónica. En el diario ADN de hoy, la escritora Lucía Etxebarría hace referencia en su columna, al "día de la marmota" y la peli que mecioné yo.
Yo más bien creo que te lee. Y le gusta, seguro.
Te leo y me gusta.
Duncan.
Ojalá pudiera tener el valor de reinventarme, pero siempre creo que el resultado será para peor... ¿por qué será?.
Sí consigo regenerarme en pequeños detalles, pero no es lo mismo, son parches.
Dices que llevas 4 ciudades en 7 años y yo sólo me he movido 500 metros en toda mi vida, que es la distancia que existe entre la casa de mis padres y la mia, puede que eso tenga mucho que ver!!! :D
Un abrazo
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