martes, julio 22, 2008

IL CIELO IN UNA STANZA

Para los que sufrimos el calor del asfalto en espera de esas ansiadas vacaciones, viaje que parece no llegar nunca. Que dormimos con la maleta pegada a la almohada para que no se escape de nuestras garras, ese viaje que se aleja como los amantes anhelados en los sueños por calles interminables, y callejones sin salida.
Especialmente para los que tienen que aguantar el cierzo de media tarde, de la mañana y de la noche. Trabajar con traje en julio o en tirantes. Porque a pesar de no ser cantada por Gino Paoli, Batiatto como siempre nos sorprende. Porque no sé quién ha realizado este video con una de mis canciones favoritas y una de mis películas preferidas. Te lo encuentras de repente y dices: No sé si es brutalmente cursi o precioso, pero hace demasiado calor para no compartirlo y quedarnos todos con la sonrisa puesta
.





Y sobre todo para Marta, la nómada entre las nómadas, la música, y para Sir Alfred las imágenes, el hombre que más escalones sube a lo largo del día.

domingo, julio 06, 2008

Prensa: "Si vuelves te contaré el secreto"


Crítica en BABELIA " Si vuelves te contaré el secreto"


Si vuelves te contaré el secreto.

Mónica Gutiérrez Sancho
Caballo de Troya. Madrid, 2008
190 páginas. 12 euros
MÓNICA GUTIÉRREZ SANCHO nació en Sevilla en 1973 y vive en Zaragoza.
Sabemos que publicó una novela corta, El ombligo de las almas. Ahora que leí su segunda novela, Si vuelves te contaré el secreto, lamento no haber tenido acceso a su primer libro. Lo lamento (pero trataré de
subsanar la laguna) porque no puedo ahora mismo hacer ninguna valoración comparativa entre este libro y el anterior. No podré establecer un progreso o un retroceso de uno respecto al otro. Pero sí puedo afirmar que la segunda novela es un relato perfecto, una amalgama de escritura irreprochable y estructura original.

Si vuelves te contaré el secreto es una historia sobre los propósitos inalcanzables, no sobre los grandes propósitos, sino sobre asuntos tan
sencillos como trabajar en lo que te gusta, amar y ser amado por la persona que nos merezca y nos merezcamos. Un día unos anuncios avisan de que una empresa busca profesionales para trabajar en una sala de fiestas. Se busca pianista, cantante, portero de noche. Los clientes tendrán que atenerse a una regla muy estricta: a dicha sala sólo se puede acudir una sola vez. Repetir significaría entrar en contacto con un secreto en el que tal vez no convendría penetrar. La novela se divide en pequeños capítulos, precedidos por un menú musical compuesto por piezas capitales de la historia del jazz y en versiones antológicas. 


Todos los componentes protagonistas de la novela: la pianista Julia, la cantante Rita,
el portero Simón, Sara, la visitante que repite, todos viven en la calle de Praga. Y
todos ellos tienen un pasado que sólo conoce la empresa que los contrató. No sé
por qué esta hermosa novela me recuerda tanto a Señorita corazones solitarios, del
norteamericano Nathanael West. Una parecida mezcla de realidad y pesadilla. De
delicadeza y tragedia. J. Ernesto Ayala-Dip 







Suplemento de cultura: SABERESLa Opinión de A Coruña
23 de Febrero de 2008


DESEOS CUMPLIDOS

ANA VEGA


Si vuelves te contaré el secreto 
MÓNICA GUTIÉRREZ SANCHO 
Caballo de Troya Barcelona, 2008 190 páginas 


Un título tan sugerente como éste esconde tras sus páginas una bella
y desgarradora fábula, en la que hemos de enfrentarnos al peligro de los deseos que se cumplen y cómo lograr salir victoriosos, o sanos y salvos, al menos, del ansiado territorio —que todos consideramos virgen excepto en rostros y en vidas ajenas— de la felicidad. La cita inicial de Rainer María Rilke así lo advierte: “Qué tremenda desgracia nos aguarda para que hoy seamos tan felices”.

Un nuevo club abre sus puertas en una ciudad cualquiera, en una calle casi olvidada, pero con una extraña peculiaridad: se permite entrar a la sala tan sólo una vez. El club elige cuidadosamente a sus empleados, todos tienen algo en común: ésta es su última oportunidad de alcanzar su sueño. Una endiablada telaraña se oculta tras tanto misterio.

Mónica Gutiérrez Sancho elabora un relato a modo de pieza musical (cada capítulo viene precedido por una o más canciones e intérpretes determinados) con todo detalle; una melodía late bajo cada palabra desde el primer capítulo. Como confiesa ella misma en la introducción: “Hay gente a la que la persigue la buena suerte, / a otros, la mala; algunos parecen ser perseguidos por un color. / A esta historia desde la primera línea le persiguió la música”. La originalidad y la frescura con la que la autora escribe esta novela provoca la sorpresa constante del lector en cada página, con recursos narrativos del todo impredecibles y que consiguen atrapar su atención desde el principio hasta el final.
La naturalidad que vemos reflejada en sus palabras la delata como mujer amante de las historias, de las buenas historias.

La descripción es realista, neutral, cruda cuando ha de serlo: “Ella no quería ese beso, ni esa mano esquelética entrando por su falda, pero pensó que no había nacido con cara de señora y aceptó la delgada y recta boca de él”. Nos revela los secretos de cada personaje, sus sentimientos más ocultos, llevando a cabo un análisis brillante de los miedos, sueños y anhelos en los que todos podemos sentirnos identificados. Describe la “soledad de las mesas, de esas sillas aterrorizadas con los miembros del revés” y también la sensación que nos provoca la lluvia:
 “Esa noche llovía. El agua caía desde algún lugar muy alto, para poder correr y dispersarse por la calle como unos manifestantes perseguidos”.
Utiliza una ironía muy personal y certera: “No lo entiendo. Y me llamaba sirena; ahora me hace sentir como una vulgar raspa de pescado”. Para ello se sirve de un lenguaje coloquial, que provoca una cercanía inmediata: “Hay gente a la que le persiguen los colores, a otros la mala suerte, a mí las historias y a mi marido la ignorancia”.
Mónica Gutiérrez Sancho se muestra lúcida, sus personajes reconocen con rotundidad lo que sienten, aquello en lo que nos reconocemos también nosotros: “La de señales que puedes conocer del otro, de lo más íntimas, y la poca intimidad que otorga entre dos personas una simple noche de sexo”.
A veces, los dioses, dicen, castigan nuestras plegarias al concedernos nuestros deseos. No hallaremos aquí moraleja alguna ni instrucciones de uso, tan sólo recordarnos que “el destino no nos pone las cosas tan fáciles: las señales también hay que ganárselas…”




Por otro lado ayer me avisaron de este artículo donde aparece reseñada: "Si vuelves..." Estas pequeñas alegrías, que hacen el calor y el asfalto sea más llevadero.




GUILLERMO BUSUTIL: 

http://latormentaenunvaso.blogspot.com/2008/03/si-vuelves-te-contar-el-secreto-mnica.html





J. ERNESTO AYALA-DIP
BABELIA 

24-05-2008



Señalaba Alessandro Baricco recientemente en La Vanguardia que hoy se escribe mejor. No aclaraba el autor italiano el calado de esa mejoría ni argumentaba su comentario. Su afirmación no hilaba más allá de lo que a mí me pareció una intuición a voleo. Y sin embargo, creo que tiene razón. Se escribe mejor. Tampoco aclaraba Baricco en qué ámbito lingüístico se escribe mejor. Pero en el español, trátese de aquí o de allá, es rigurosamente cierto. Y otra cosa. Independientemente de que se lea más o menos (que es evidente que se lee más, otra cosa son los que no leen nunca y que no hay ni habrá campañas institucionales de invitación a la lectura que pueda con ellos), yo también creo que se lee mejor. Y se decodifica mejor. Y esa mejoría la da esa saludable promiscuidad en que cohabitan ofertas estético-narrativas de distinto cuando no antagónico tenor. Evidentemente en esta dinámica de excelencia literaria, tanto en la emisión como en la recepción, no es ajena la profusión industrial. Ni la proliferación de bibliotecas públicas, ni los clubes de lectura. Ni el consumo cultural (a rebufo a veces del consumismo general) al que se suman nuevas capas de la sociedad. Pues bien, este es el paisaje en que me gustaría enmarcar a los autores a los que sería bueno que el lector no dejara de leer. Algunos de ellos son novelistas y autores de cuentos de reconocido prestigio. Otros se incorporan con una breve pero sólida validez estética. Todos ellos conforman casi simultáneamente un tejido amplísimo de propuestas. Y a todos ellos, los espera el lector de ahora mismo, un lector sin prejuicios, ávido de historias de nuestro tiempo, pero también de sutileza, degustador de estrategias sofisticadas y dispuesto a participar en esta gran fiesta del intelecto y la sensibilidad que siempre es y será la ficción de buena ley.
En el panorama español, en primer término tres nombres se imponen con meridiana claridad: Rafael Chirbes, Javier Marías y Luis Mateo Díez. Tres clásicos contemporáneos que con sus respectivas obras: Crematorio (Anagrama); Veneno y sombra y adiós, último volumen de la trilogía Tu rostro mañana (Alfaguara), y La gloria de los niños (Alfaguara), han vuelto a dar una lección de coherencia narrativa desde la conciencia de sus estilos irrenunciables y la exigencia de rigurosa historicidad y universalidad. El Premio Nadal de este año se ha saldado con la novela que se esperaba de Francisco Casavella, Lo que sé de los vampiros (Destino). Una novela de ideas disimulada detrás de una tupida red de peripecias que nunca dejan de ser las peripecias de la lucidez en tiempos difíciles. También en su línea de no transigir con las soluciones fáciles, ni caer en los tópicos habituales en una novela sobre la Guerra Civil española, vuelve Ignacio Martínez de Pisón con Dientes de leche (Seix Barral), una historia de gran eficacia emocional y claridad compositiva. Clara Sánchez ha escrito una novela impecable: Presentimientos (Alfaguara), invención y juego compositivo al servicio de una historia sugerente. David Trueba ha dado un paso de gigante respecto a Cuatro amigosSaber perder, una extensa novela que no pierde nunca interés y que juega con los recursos más genuinos de la novela a la hora de enfrentarse a los tiempos actuales.
Voy a citar ahora un puñado de novelas que obedecen a poéticas narrativas muy diferentes. Algunos de ellos se estrenan como novelistas, otros confirman la alta calidad literaria que prefiguraron en libros anteriores: La trama de los desórdenes (Bruguera), de Francisco Solano; Derrumbe (Seix Barral), de Ricardo Menéndez Salmón; Nocilla Experience (Alfaguara), de Agustín Fernández Mallo; Cultivos (Mondadori), de Julián Rodríguez; Campo de amapolas blancas (Tusquets), de Gonzalo Hidalgo Bayal; Naturaleza infiel (RBA), de Cristina Grande, y Si vuelves te contaré el secreto (Caballo de Troya), de Mónica Gutiérrez Sancho.
Aquí tenemos ese reservado y conmovido "realismo limpio", que se adjudicó a John Berger, de Julián Rodríguez; el experimentalismo argumentado en la vida y en la ficción transgresora de Fernández Mallo; los dos ejercicios irónicos y sentidos de fabuladas autobiografías con que se aproximan al meollo de la memoria Hidalgo Bayal y Grande (sugiero la lectura de su libro de cuentos Dirección noche, Xordica, 2006); la representación del mal más insoportable y la escritura que lo hace imprescindible como artefacto de ficción de Menéndez Salmón (sugiero la lectura de su libro de cuentos Gritar, Lengua de Trapo, 2007); la grata sorpresa formal y arriesgada de Gutiérrez Sancho y el Giorgio Manganelli y Cortázar que Solano digiere y nos lo devuelve con su criterio de los homenajes literarios con sentido humano.

De las novelas latinoamericanas, citemos en primer lugar la edición póstuma de La Grande (El Aleph), del escritor argentino fallecido en 2005 Juan José Saer. Del linaje de los Piglia y Aira, Saer es uno de los nombres mayores de la literatura argentina contemporánea. Inacabada, La Grande refleja meridianamente el arte compositivo y la filosofía estilística de Saer. Muy buena impresión deja Bosque quemado (Mondadori), del chileno Roberto Brodsky, que junto al argentino Martín Kohan (ganador del Premio Herralde de narrativa, con Ciencias morales, Anagrama) encuentran el lugar exacto en su búsqueda de unir reflexión política crítica y el método preciso de ficcionalización. El mexicano Elmer Mendoza da una lección en Balas de plata (Tusquets) de impostación de una voz narradora neutra en una novela negra sin concesiones estilísticas. El boliviano Edmundo Paz Soldán deja una grata impresión con Palacio quemado (Alfaguara), una reflexión desde el vientre mismo del poder político. Y termino con Help a él (Periférica), del argentino Fogwill, volumen que reúne dos novelas cortas que hacen honor a la mejor tradición del género con una sabiduría estilística imposible de ignorar; y con La última hora del último día (RBA), del mexicano radicado actualmente en Barcelona Jordi Soler, un cruce de historias del exilio de republicanos españoles en su mejor y más conmovedora versión de escritura y simulación narrativa. Y una última debilidad: La muerte lenta de Luciana B (Destino), del matemático y novelista argentino Guillermo Martínez. La tensión de un enigma humano antes que policiaco, y la arquitectura rigurosa de la invención.

Apunto cuatro cuentistas, entre españoles y latinoamericanos: Temporada de huracanes (MenosCuarto), de Gonzalo Calcedo Juanes; Sólo de lo perdido (Destino), de Carlos Castán; Pétalos y otras historias incómodas (Anagrama), de la mexicana Guadalupe Nettel, y Los amantes de Todos los Santos (Alfaguara), del colombiano Juan Gabriel Vásquez. Cuatro maneras de entender el arte del cuento y de plasmar en ellos las vicisitudes de esas criaturas humanas que somos y que a veces merecemos, muy a pesar nuestro, que nos retraten o nos reinventen con la delicadeza de trazo narrativo, temperatura imaginativa e inspiración poética con que lo hacen estos autores citados. Y, ya que estamos, no olvidemos la sentencia de Henry Fielding: "Sólo se puede conocer a los hombres a través de los libros". -


REVISTA WOMAN:



Si vuelves... En la EXPO 2008

La Asociación de Autores Aragoneses está realizando un ciclo de actuaciones en el Pabellón de Zaragoza de la Expo, bajo el título "A viva voz", con pequeñas representaciones de media hora aproximadamente de poetas, escritores, dramaturgos y ensayistas. Un extracto de "Si vuelves..." ha sido seleccionado para ser interpretado en dicho espectáculo el día 15 de Julio a las 18:00 horas.

MARTES 15 ( 18:00 HORAS ) NARRATRICES 
- Soledad Puértolas
- Cristina Grande
- Ángela Labordeta
- Eva Puyo
- María Luisa Frisa
- Carmen Santos
- Patricia Esteban
- Mónica Gutiérrez Sancho


- Aloma Rodríguez

martes, junio 17, 2008

Talento desconocido

Marcos era gafe pero no lo sabía, y está claro que no hay nada peor en la vida que poseer un don y ser el único en no tener conocimiento de ello. Marcos no meditaba nunca, no pasaba durante el día o la noche las horas sentado sólo pensando como tantos otros, con el único afan de encontrar un sentido o camino a lo que acontecía o podía acontecerle. Por eso nunca divisó ni con catalejo de pirata de pata de palo con termitas, ese cariño mal repartido entre hermanos de familia de clase media, o que las chicas que besaba en cines y bares, las besaron antes todos los que quisieron y también esos que no quisieron.
Pensó que era normal que el autobús, tren o taxi que le llevaría lejos se averiara siempre, o que su mujer se marchara con su hermano.
Fue un simple gesto del panadero cuando le entregó el pan de hogaza y éste rodó hasta el charco de la puerta ese día de agosto sin sombra, lo que le hizo volver a su casa sentarse y pensar.
Sobre su mente se agolparon situaciones, reflexiones y cavilaciones acumuladas durante años, que saltaron como mercenarios sin miedo ante un inminente ataque. Marcos las expulsó de un manotazo, recordando que la guerra no estaba perdida y que aún tenía una madre y una amante argentina.
Llamó a la madre que le ayudó sin piedad a recordar mil historias que ya había olvidado y le instó a que no llorara más, porque luego tendría jaqueca y le sangraría la nariz como siempre que se ponía nervioso.
La amante argentina contestó a su propuesta de avanzar en la relación y dejar al marido con un: “Dejate de joder, sos un pelotudo…” y le colgó, después eso sí, de echarle del trabajo, y recordarle que por encima de camas, sábanas y hoteles era su jefa.

Se sentó de nuevo en la silla esta vez como si hubiera caído desde el último piso y dejó correr todos esos ríos de pensamientos.

Marcos caminó despacio pero con prisa por los acantilados para poder alcanzar el más alto de todos. Se asomó y se dejó caer soñando con las aguas tibias que le acunarían por última vez, con las olas que se lo llevarían lejos y con un fondo del mar de colores que le acogería entre los brazos salados con cariño. La caída dolió como miles de puñales que se clavaron por todo el cuerpo. Después de casi dos minutos de dolorosa agonía bajo las gélidas aguas y con el cuerpo desmayado por el opio de la cercana partida, un grupo de inoportunas sirenas le atrapó entre sus manos húmedas. Comenzaron a tocarle, besarle y acariciarle sin la menor piedad entre cánticos chirriantes. Circuló de mano en mano, de cola de pez en cola de pez sin tregua, tan sólo unos segundos fuera del agua, lo suficiente para que pudiera coger aire y volverlo a sumergir en las aguas al capricho de sus senos y sus travesuras.
Al parecer Marcos era un juego aburrido, y poco después lo escupieron en la orilla de la playa, dejándole aturdido, lleno de babas, escamas, arena y vivo.

Para ti que sé que te gusta por todas las cajas que estás cargando estos días...Imagen: "Tragic" autora: Madeleine

lunes, junio 16, 2008

REVISTA NARRATIVAS 10

MONOGRÁFICO SOBRE NARRATIVA ERÓTICA


Ensayo
“La misteriosa desaparición de la Marquesita de Loria” de José Donoso: faz y antifaz del erotismo, por Lilian Elphick.

Seducción, erotismo y amor en “Travesuras de la niña mala” de Mario Vargas Llosa, por Luis Quintana Tejera .

● Relatos
La felicidad,
por Sandro Cohen

Contártelo, Adela, por Lorenzo Silva
Los placeres de la Ilustración, por José Luis Muñoz
Piedras, por Alice Velázquez-Bellot
Tríptico, por Gonzalo Lizardo
Pregunta retórica, por Rafael Ballesteros Díaz
Microtrilogía erótica, por Salvador Gutiérrez Solís
Herida de hembra, por Diego Fonseca
Manos, por Ana Alcolea
Atadijo fervoroso para impregnar un cuerpo, por CNP
Nawa shibari, por Paula Lapido
Final feliz, por Javier Delgado
Erótica IV, por Fernando Sánchez Calvo
Después de un cuento de Boris Vian, por Pepe Cervera
Amor hinchable, por Javier Puche
Voyeur, por Purificación Menaya
El ángel de L'orangerie, por Gemma Pellicer
No marques las horas, por Mónica Gutiérrez Sancho y Andrés Felipe Gómez Shool
Un mal día, por María Dubón
Preguntas y respuestas, por Carlos Manzano
Preludio y fuga, Carlos Arnal
Su aliento sobre mi espalda, por Elena Casero
Jenny o el vacío ético, por Salvador Alario Bataller
El roce de unos pechos de mujer, por Pedro M. Martínez Corada
Arthur, por Wilco Johnson
Amaranto, por Luis Emel Topogenario
Julia, por Carlos Frühbeck
Je t’aime mais non plus, por Sonia Fides
Ángel de Atocha, por Antonio Toribios
Dentro de las páginas del tiempo, por Soledad Acedo Bueno
Muñeca triste, por María Aixa Sanz
Tu cuerpo resplandeciente, por Carlos González Zambrano
Pornografía, por Antonio Báez Rodríguez
Libro del estremecimiento, por Ana Muñoz de la Torre
Oscuro deseo, por Patricia de Souza

● Novela
El Camino de Santiago (capítulo), por Francis Novoa Ferry

La orgía de Flipp (capítulo de Viaje por las ramas), por Román Piña
Suspiro azul (fragmento de capítulo), por Sandra Becerril Robledo
La cara oculta de la luna (fragmento de capítulo), por Carmen Santo
● Narradores
Marco Tulio Aguilera
● Reseñas
“Guapa de cara” de Rafael Reig, por Eugenio Sánchez Bravo

“El teatro de Sabbath” de Philip Roth, por Javier Avilés
“La huella del bisonte” de Héctor Torres, por Jorge Gómez Jiménez
“Nueve semanas y media” de Elisabeth Mc Nelly, por C. Martín
● Miradas
La erótica de la máquina, por Miguel Esquirol Ríos

Escribir el sexo: ¿asignatura pendiente?, por Blanca Vázquez
Literatura erótica, por María Dubón
● Novedades editoriales


Agradezco a Magda y Carlos la amabilidad de invitarme a colaborar en su proyecto. En esta ocasión ha sido “un experimento” con el amigo Andrés, un relato conjunto, una experiencia genial. Espero que disfrutéis con la lectura de Narrativas.

lunes, junio 09, 2008

MUDANZA

El que inventó el término mudanza debería haberse planteado llamarlo de otra manera. Es más, pienso que no es justo que sea una simple palabra. Tiene demasiada relevancia, para ser poseedora de un sólo vocablo. Principalmente por la connotación de cambio que conlleva, de tirar lo viejo, o de resistirse a hacerlo. Esas cajas de cartón, ese impredecible y explosivo papel de burbujas comienzan sin que tan apenas nos demos cuenta a encerrar el pasado, presente y sobre todo a envolver y proteger nuestro futuro. Me resulta curioso, que haya gente que no haya realizado jamás una. Un cambio de casa. Y no puedo evitar preguntarme qué guardarán en todos esos armarios, cajones y cómodas que llevan tantos años o más que ellos entre sus cuatro paredes. Paradójicamente podría ser que menos que los míos. Una mudanza, algo que yo prefiero denominar: “Me cambio de casa para empezar de cero aunque sea a la vuelta de la esquina”. Es para algunos, los menos, casi una filosofía de vida. Creo que soy socia honorífica de este grupo. Quizá aún peor, puede que sin saberlo se trate de una adicción. Una especie de droga agotadora y extenuante, pero que deja en los labios un extraño regusto cuando has terminado de lo más excitante. Puede que mi mente encierre algo de masoquismo. No encuentro muchas más explicaciones. Una a veces piensa por qué por más tiempo que pasa no cambian ciertos comportamientos. Y por qué no puede quedarse quieta en un lugar, en una ciudad, pueblo, o simplemente en una misma casa. Si tenemos en cuenta que es la quinta mudanza que emprendo en siete años, era obvio que este caos de cajas, libros, ropa y muebles mezclados como una mala salsa, alguna vez tendría que coincidir con el día que me tocó en suerte nacer...

domingo, junio 08, 2008

VIERNES 13 FIRMA DE: "Si vuelves..." FERIA DEL LIBRO ZARAGOZA

















FERIA DEL LIBRO DE ZARAGOZA 2008

Hoy VIERNES 13 por la tarde en la caseta de la FNAC, situada en el Paseo Independencia firmaré ejemplares de mi novela: "Si vuelves te contaré el secreto".

Será un placer contar con vuestra presencia.

Un abrazo,

Mónica

Lamento avisar con tan poco margen, pero debido a la huelga de transportistas ha habido innumerables problemas para poder firmar.

sábado, mayo 24, 2008

"Si vuelves te contaré el secreto" En BABELIA














La ficción de buena ley
J. ERNESTO AYALA-DIP
BABELIA
- 24-05-2008

Señalaba Alessandro Baricco recientemente en La Vanguardia que hoy se escribe mejor. No aclaraba el autor italiano el calado de esa mejoría ni argumentaba su comentario. Su afirmación no hilaba más allá de lo que a mí me pareció una intuición a voleo. Y sin embargo, creo que tiene razón. Se escribe mejor. Tampoco aclaraba Baricco en qué ámbito lingüístico se escribe mejor. Pero en el español, trátese de aquí o de allá, es rigurosamente cierto. Y otra cosa. Independientemente de que se lea más o menos (que es evidente que se lee más, otra cosa son los que no leen nunca y que no hay ni habrá campañas institucionales de invitación a la lectura que pueda con ellos), yo también creo que se lee mejor. Y se decodifica mejor. Y esa mejoría la da esa saludable promiscuidad en que cohabitan ofertas estético-narrativas de distinto cuando no antagónico tenor. Evidentemente en esta dinámica de excelencia literaria, tanto en la emisión como en la recepción, no es ajena la profusión industrial. Ni la proliferación de bibliotecas públicas, ni los clubes de lectura. Ni el consumo cultural (a rebufo a veces del consumismo general) al que se suman nuevas capas de la sociedad. Pues bien, este es el paisaje en que me gustaría enmarcar a los autores a los que sería bueno que el lector no dejara de leer. Algunos de ellos son novelistas y autores de cuentos de reconocido prestigio. Otros se incorporan con una breve pero sólida validez estética. Todos ellos conforman casi simultáneamente un tejido amplísimo de propuestas. Y a todos ellos, los espera el lector de ahora mismo, un lector sin prejuicios, ávido de historias de nuestro tiempo, pero también de sutileza, degustador de estrategias sofisticadas y dispuesto a participar en esta gran fiesta del intelecto y la sensibilidad que siempre es y será la ficción de buena ley.
En el panorama español, en primer término tres nombres se imponen con meridiana claridad: Rafael Chirbes, Javier Marías y Luis Mateo Díez. Tres clásicos contemporáneos que con sus respectivas obras: Crematorio (Anagrama); Veneno y sombra y adiós, último volumen de la trilogía Tu rostro mañana (Alfaguara), y La gloria de los niños (Alfaguara), han vuelto a dar una lección de coherencia narrativa desde la conciencia de sus estilos irrenunciables y la exigencia de rigurosa historicidad y universalidad. El Premio Nadal de este año se ha saldado con la novela que se esperaba de Francisco Casavella, Lo que sé de los vampiros (Destino). Una novela de ideas disimulada detrás de una tupida red de peripecias que nunca dejan de ser las peripecias de la lucidez en tiempos difíciles. También en su línea de no transigir con las soluciones fáciles, ni caer en los tópicos habituales en una novela sobre la Guerra Civil española, vuelve Ignacio Martínez de Pisón con Dientes de leche (Seix Barral), una historia de gran eficacia emocional y claridad compositiva. Clara Sánchez ha escrito una novela impecable: Presentimientos (Alfaguara), invención y juego compositivo al servicio de una historia sugerente. David Trueba ha dado un paso de gigante respecto a Cuatro amigos: Saber perder, una extensa novela que no pierde nunca interés y que juega con los recursos más genuinos de la novela a la hora de enfrentarse a los tiempos actuales.

Voy a citar ahora un puñado de novelas que obedecen a poéticas narrativas muy diferentes. Algunos de ellos se estrenan como novelistas, otros confirman la alta calidad literaria que prefiguraron en libros anteriores: La trama de los desórdenes (Bruguera), de Francisco Solano; Derrumbe (Seix Barral), de Ricardo Menéndez Salmón; Nocilla Experience (Alfaguara), de Agustín Fernández Mallo; Cultivos (Mondadori), de Julián Rodríguez; Campo de amapolas blancas (Tusquets), de Gonzalo Hidalgo Bayal; Naturaleza infiel (RBA), de Cristina Grande, y Si vuelves te contaré el secreto (Caballo de Troya), de Mónica Gutiérrez Sancho.
Aquí tenemos ese reservado y conmovido "realismo limpio", que se adjudicó a John Berger, de Julián Rodríguez; el experimentalismo argumentado en la vida y en la ficción transgresora de Fernández Mallo; los dos ejercicios irónicos y sentidos de fabuladas autobiografías con que se aproximan al meollo de la memoria Hidalgo Bayal y Grande (sugiero la lectura de su libro de cuentos Dirección noche, Xordica, 2006); la representación del mal más insoportable y la escritura que lo hace imprescindible como artefacto de ficción de Menéndez Salmón (sugiero la lectura de su libro de cuentos Gritar, Lengua de Trapo, 2007); la grata sorpresa formal y arriesgada de Gutiérrez Sancho y el Giorgio Manganelli y Cortázar que Solano digiere y nos lo devuelve con su criterio de los homenajes literarios con sentido humano.

De las novelas latinoamericanas, citemos en primer lugar la edición póstuma de La Grande (El Aleph), del escritor argentino fallecido en 2005 Juan José Saer. Del linaje de los Piglia y Aira, Saer es uno de los nombres mayores de la literatura argentina contemporánea. Inacabada, La Grande refleja meridianamente el arte compositivo y la filosofía estilística de Saer. Muy buena impresión deja Bosque quemado (Mondadori), del chileno Roberto Brodsky, que junto al argentino Martín Kohan (ganador del Premio Herralde de narrativa, con Ciencias morales, Anagrama) encuentran el lugar exacto en su búsqueda de unir reflexión política crítica y el método preciso de ficcionalización. El mexicano Elmer Mendoza da una lección en Balas de plata (Tusquets) de impostación de una voz narradora neutra en una novela negra sin concesiones estilísticas. El boliviano Edmundo Paz Soldán deja una grata impresión con Palacio quemado (Alfaguara), una reflexión desde el vientre mismo del poder político. Y termino con Help a él (Periférica), del argentino Fogwill, volumen que reúne dos novelas cortas que hacen honor a la mejor tradición del género con una sabiduría estilística imposible de ignorar; y con La última hora del último día (RBA), del mexicano radicado actualmente en Barcelona Jordi Soler, un cruce de historias del exilio de republicanos españoles en su mejor y más conmovedora versión de escritura y simulación narrativa. Y una última debilidad: La muerte lenta de Luciana B (Destino), del matemático y novelista argentino Guillermo Martínez. La tensión de un enigma humano antes que policiaco, y la arquitectura rigurosa de la invención.

Apunto cuatro cuentistas, entre españoles y latinoamericanos: Temporada de huracanes (MenosCuarto), de Gonzalo Calcedo Juanes; Sólo de lo perdido (Destino), de Carlos Castán; Pétalos y otras historias incómodas (Anagrama), de la mexicana Guadalupe Nettel, y Los amantes de Todos los Santos (Alfaguara), del colombiano Juan Gabriel Vásquez. Cuatro maneras de entender el arte del cuento y de plasmar en ellos las vicisitudes de esas criaturas humanas que somos y que a veces merecemos, muy a pesar nuestro, que nos retraten o nos reinventen con la delicadeza de trazo narrativo, temperatura imaginativa e inspiración poética con que lo hacen estos autores citados. Y, ya que estamos, no olvidemos la sentencia de Henry Fielding: "Sólo se puede conocer a los hombres a través de los libros". -