Igual lo más bello tarda en aparecer porque se está vistiendo para una fiesta. No debe ser fácil llevar un frac impecable. Todo el día. Cada día. Y caminar a pasitos lentos para mostrar que se vistió de belleza. Hasta encontrarse con otro que decidió hacer la misma locura. Luego, para qué marcharse...
jueves, mayo 25, 2023
martes, mayo 16, 2023
De esperas
Te espero al final de la calle. Aquí donde ya no se oyen los chismes de las comadres, las voces de los vientos circulares. Hoy es la noche. Aunque podría ser cualquier otra. Llevo un puñado de lápices de Ikea en la mano. Si pasas de largo me pincharé (solo un poco) con ellos para obligarme a dejar de mirar tu espalda. Pero si te paras y me sonríes con cara de Vadinho, te lleno de abajo arriba de graffiti temporales.
*Vadinho: mi adorado personaje de: "Doña Flor y sus dos maridos"
viernes, abril 07, 2023
Miradas
Si las miradas hablasen las calles estarían llenas de ojos afónicos. Ojos irritados. Ojos con brillo de venganza vengada. Ojos mirando al suelo: ‘No me atrevo’. Bocas aburridas. Ojos felices. Ojos apasionados. Exultantes.
Si las miradas matasen las calles estarían llenas de ojos avergonzados. Ojos que disimulan mientras caminan a trompicones por un espectacular “True crime” de siluetas pintadas en el suelo con tiza blanca.
miércoles, septiembre 07, 2022
Me quiso entre copas
Calor. El calor era tan fuerte que se había rendido ante la humedad, la falta de respiración, la angustia, el verano. Noche que huele a ventilador que mueve pasado, futuros y deja presentes desconcertados. De nada servía abrir ventanas, moverse lento, ni llenar el suelo de agua. Nada iba a conseguir aplacar esa furia condensada. Sólo se podía estar inmóvil y no pensar. Sólo así el calor acariciaba el cuerpo y desesperado ante tal letargo pasaba de largo en busca de otra víctima.
Había rendido mis sentidos al silencio cuando pensé en él. Veinte años antes, igual que ese tango que en realidad nunca quiso volver.
La memoria, los recuerdos reales, los imaginados, los sueños lentos de verano, del pasado se sentaron a nuestro alrededor, dispuestos a desentrañar, tantos años después nuestra historia. La suya. La mía. Lo que hubiera de común, si existía algo en ambas. Y es cuando supe que la memoria y los recuerdos son proporcionales a los sentimientos, mucho más que lo son al paso del tiempo.
Habló rápido, algo extraño en él. Le recordaba calmado. Pero hablaba con la ansiedad de un muchacho que necesita explicarse y le falta el tiempo para hacerlo porque este se escapa. A fin de cuentas ha vuelto a ser ese chico, y ya no es el hombre, y está en una noche de agosto del pasado mirándome, mirando a esa chica. No a la mujer que parpadea con los ojos sonrientes ante sus palabras atropelladas.
Y es cuando me doy cuenta. Tiene prisa. Mucha. Quiere decírmelo todo antes de volver al presente. De viajar de nuevo hasta hoy. De volver a su vida. Yo a la mía. Ser de nuevo la mujer. Ser de nuevo el hombre.
El calor no se queda quieto. Revolotea recordando que el viaje se termina pronto. Que ni siquiera va a durar toda la noche, que antes de que se marche, él también se habrá ido.
domingo, marzo 15, 2020
"Si vuelves te contaré el secreto" Disponible en eBook
Hace años publiqué mi novela: "Si vuelves te contaré el secreto". En su día no llegó a estar en formato electrónico y me he animado a pasarla a eBook.
sábado, septiembre 07, 2019
Pasos en círculo #HistoriasdeSuperación Zenda Libros
Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer
domingo, junio 09, 2019
Gracias por todo Jazz
Jazz con casi 14 años, mi pequeña bola de amor, mi bailarina de claqué, mi corneta del Guateque que siempre salía de todas las batallas ha decidido que ya era hora de descansar. Duele tanto que no puedo ni sentirlo aún. Ni imaginarlo. Pero sé que para muchos mi cejas tricolor que solo nació para repartir cariño moviendo el culo hacia la izquierda y saludando a todos en los semaforos era importante y quería compartirlo. Con vosotros. Cuando me adoptó con un kilo y pico no imaginé que me salvaría tantas vidas. Tantas que me ha convertido en gato. Que no me permitiría caer. Jamás. Que apoyaría su espalda sobre la mía una y otra vez como un sujetalibros Art Déco. Que recorrería mis miedos, mis alegrías y se pasearía entre mis sombras para sacarme siempre a la luz. Cada segundo, para dejar claro: Yo siempre estoy. Siempre.
Casi catorce años siendo mirada así es un regalo que jamás podré agradecerte. Me dejas tanto amor que me llenará mil y dos vidas. Te quiero Jazz. Te adoro mi pequeño saltamontes. Gracias.








