jueves, diciembre 13, 2007

DUDAS...

Pedro tenía una espantosa facilidad para dudar. Ya sé que tampoco es que sea algo raro. Nos ocurre a todos, incluso muchas más veces de las que pensamos. El caso, es que él lo hacía por todo. Era el genuino rey de la duda.
Desde comprarse una camisa, hasta los calcetines básicos negros tipo ejecutivo para ir a trabajar, le producían una desazón interna y un debate constante. Ni siquiera en la tienda donde le hacían su uniforme a medida terminaba de estar conforme.
Siempre pedía el último en los restaurantes, para acabar pensando que el plato de sus compañeros de mesa era mejor elección, incluso estiraba sin disimulo el cuello, para comparar el suyo con los ajenos. Y era cierto, habitualmente tenían mejor pinta y emanaban aromas mucho más sugestivos.
De viaje se perdía inevitablemente. Nadie quería que él llevara el coche y menos el plano, sus vacilaciones ante un cruce de carreteras o una rotonda, le hacían llegar a dar vueltas en círculo tantas veces, que al final se encontraba sin remedio en el punto de partida. Una y otra vez.
Con las mujeres, parecía que la historia era distinta. No tenía problema en salir con una y con otra. Aunque claro, quizá aquí deberíamos aplicar el tópico de que son ellas las que eligen…
Tampoco le duraban mucho, era guapo, tenía un sueldo fijo, pero las listas le mandaban al carajo cansadas de tener que esperar hasta para elegir la fila del cine; y las tontas, eran tontas, porque se puede vivir lleno de dudas, pero Pedro a fin de cuentas era un tío listo.

No he vuelto a verlo desde hace mucho tiempo. La última vez me lo encontré en la avenida que da a la Plaza Mayor, caminaba con pasos firmes y resueltos. Me paré. Él no quería pararse, era claramente una interrupción inoportuna.
– Voy a hacerlo – me dijo, mirándome fijamente como el que suelta una gran frase.
– Eso está bien. ¿Pero qué es lo que vas a hacer? – le pregunté.
Siguió caminando sin contestarme, rápido, aunque me fijé como se alejaba comenzando a dar casi imperceptibles trompicones con sus pies. Le vi entrar en la cuadrada e inmensa Plaza Mayor llena de pequeños agujeros que derivan en otros millones calles. Se quedó en el centro quieto, mirando a uno y otro lado.
Me marché, no sé si porque no quería verle dar la vuelta sobre sí mismo, o porque deseaba de veras pensar que lo hiciera, fuera lo que fuera, y continuara decidido y sin dudar su camino.

25 comentarios:

39escalones dijo...

A lo mejor sigue allí dudando sobre qué dirección tomar... Me recuerda un gag de Faemino y Cansado: "¿es usted el hombre más indeciso del mundo?"; "sí... o no, bueno sí".
Me resulta un relato especialmente inquietante; he trabajado en un psiquiátrico y he visto la duda muchas veces en ojos atormentados.
Bonita foto de Venecia, la única ciudad donde los terrenos se venden por litros cuadrados.
Un abrazo.

Fernando Sarría dijo...

indecisión...quizás sin llegar a esos extremos estemos simepre pensando en lo que hacemos...o en lo que podiamos haber hecho...besos y recupérate de ese catarro ...que también deshabita.

ElPoeta dijo...

Bonita historia, mi querida Mónica. De veras hay gente así. Puede llegar a ser exasperante, pero tu habilidad para narrarlo es tal que casi le has convertido en un personaje interesante... Gracias por deleitarnos con estas narraciones cortas y jugosas; me gusta saborearlas... A ver si buscas tiempo y te prodigas más... quizás al menos que una a la semana (?) Sería fabuloso. Te recuerdo siempre con cariño. Besos,
V.

Chechu Arroyo dijo...

Tantos momentos he tenido de duda, tantas indecisiones... que me veo un poco en Pedro. Hoy se han resuelto...

malvisto dijo...

No, uy, no.... va muy bien lo de dudar, lo de pensarlo un poco. En cambio la indecisión es otra cosa. Y esta última me inquieta, no me gusta, paso de largo.

Vengo ya llegando un poro tarde, lo siento, pero para llegue tu libro a mi pueblo: esos sí son indecisos; así que espero ir a España a leerlo, a comprarlo, tomarteme una foto con la autora, y llegar a algún acuerdo con el fantasma que, como dices, me pone doblemente anónimo, doblemente melancólico. Como si no hubiese nadie.
Bueno ya veremos.

un abrazo,
andrés

Caminarsingluten dijo...

Eso si es una "duda de persona", pero lo que nosotros no dudamos es que nos gurta visitar tu "casa", y disfrutar con tus letras.

Besotes,

Ana y Víctor.

Mónica dijo...

39 escalones, es cierto tanto lo que comentas sobre Venezia, como el desasosiego que llegan el abismo de algunos ojos, perturbados por tanta duda.

Un abrazo

Mónica dijo...

Fernando, no sé si deshabita, pero desde luego debilita, me está dejando por los suelos. Y una que suele ir a la par en lo físico y en lo emocional, por ahí anda, tirada como un puñado de klinex.

Un abrazo y vigila el cierzo es traicionero y aparece cuando menos uno lo espera...

Mónica dijo...

Gracias poeta, como siempre. Me alegro de que sientas a Pedro como alguien con un punto interesante. En cierta manera todos somos Pedro en algún momento de nuestras vidas.
Se intentará, lo prometo.

Besos

Mónica dijo...

Chechu, me alegro. No te pregunto qué dirección has tomado, qué has hecho una vez que has llegado al centro de la Plaza Mayor, pero espero y deseo (y estoy segura) que te espera algo genial tras esa decisión.

Un abrazo

Mónica dijo...

Andres, pues eso no puede ser ni lo primero ni lo último, si hace falta se habla con los de tu pueblo y la parte intermedia está hecha, pero dejamos las fotos y mejor unas tapas y un buen vino tinto reserva, si te parece...

Besos

Mónica dijo...

Familia, y una siempre agradece vuestras visitas, son como vuestras fotos. Como una escapada, y unas horas de senderismo, de esas que una vez le llevaron hasta Santiago y ahora ha dejado de lado.

Un abrazo

Mónica dijo...

Creo que no me dejo a nadie, si alguien se me perdió por el camino, me perdonarán, pero la fiebre compañera de sueños absurdos como si fuera la integrante de un circo ambulante y ese frío y calor alternativo, le llevan a una a desvariar, más de lo habitual.

Consciencia dijo...

La duda quien no les ha tenido...aunque sea en una esquina polvorienta, y nos hacen parte de su mapa mientras nosotros no encontremos direccion......espero te recuperes pronto. Cuidese.

taliesin dijo...

No creo que la duda de Pedro sea racional: una indesión entre dos opciones. Alguna tradición atribuye a la intervención del diablo mismo, la duda, que sería el espíritu encarnado de la misma. Teniendo en cuenta esto, pudiera ser que las dudas de Pedro sean, en realidad, tentaciones. Por esta razón, deberiamos ser benevolentes con las indecisiones de Pedro. A los que encontramos vida en las pasiones, nos desilusionaría que Pedro se decantara por el Otro, y se volviera un ciudadano, como dios manda, seguro de sí mismo, en el mundo ordenado de las luces.
Pero teneis toda la razón en entristeceros al ver eses ojos atomentados, por una pasión que no pudieron vivir.
Si me encontrara con Pedro en la plaza mayor y tuviera un día inspirado, quizás le dijera:
¡no Pedro, no lo hagas!
¡Espera y deja que se haga por sí mismo!

Gracias a Mónica y sus comentaristas por alimentar la imaginación.

Miguel Sanfeliu dijo...

Sí, creo que lo diré. Aunque quizá... Bueno, sí, es justo decirlo. No sé si debería pensarlo un poco más... Pero no... Quiero decir que sí, que lo voy a decir: Allá va:
¡El relato me ha parecido genial!
Enhorabuena.
Lo dije.
Un abrazo.

entrenomadas dijo...

Bueno, la próxima vez que dude recordaré tu cuento, tu relato.
Muy bueno.

Kisses

Mari Carmen dijo...

Lindo relato, Mónica. La mayoría de las veces estamos obligados a decidir, pero otras... es el destino, o como quiera que se le llame, el que lo hace por nosotros.

Un abrazo,

Mitalia dijo...

Asì que era él el que etsba ayer en la Plaza Mayor, justo en el medio??!! Je je!

Bonito relato, liviano e intrigante, deja con un buen sabor de ojos.

Ademas, no podìas haber elegido mejor foto... estoy convencida que la mejor manera de ver Venecia es dejarse llevar por la intuicion y saltar de una "calle" a otra sin logica alguna. Es la manera de ocnocer esos rincones secretos y preciosos que son la verdadera alma de la ciudad.

Besos

Mónica dijo...

Consciencia, bonitas palabras. Ya estoy recuperada, eso sí hay que mirarme dos veces para poderme ver, me quedé como un suspiro.

Un abrazo

Mónica dijo...

taliesin, gracias por tu comentario. Me ha encantado. Has creado otro relato, otro personaje y otro final (que por cierto me encanta). Para que veamos que los comentarios no sólo son importantes sino que lo suelen ser más que las letras previas que escribimos.

Un abrazo y bienvenido

Mónica dijo...

Miguel, me alegro mucho. Ha costado, ha costado, pero después de tus dudas, me alegro de que la sentencia haya sido positiva.
Un abrazo y enhorabuena, no todos los días le nombra Vila-Matas como a una de sus lecturas habituales.
(Si no lo pongo aquí también reviento).

Mónica dijo...

Entrenómadas, gracias, aunque acabarás cansada de Pedro, con la de veces que dudamos...

Un abrazo chicas!

Mónica dijo...

Mari Carmen, puede ser, aunque yo antes creía mucho en eso de las casualidades, destino o lo qué sea, pero ahora cada vez me vuelvo más escéptica. Me alegro de que te guste.

Un abrazo

Mónica dijo...

mitalia, es cierto. La foto me pareció perfecta para las letras.
Veo que nuestra adoración por Italia es mutua. Tiene una magia que no se puede aguantar!

Baci