martes, marzo 06, 2007

Rescatando nombres

Elegir el nombre que acompañará toda una vida a alguien es ardua tarea.
Para todo el que escribe, la cosa se complica, ya que son muchos los hijos propios que va dando forma y criando a lo largo del tiempo, y encontrar nombres para todos ellos es una misión casi imposible. Estamos llenos de prejuicios, al menos en mí caso. Y según pasan los años más, porque por lógica, son más también las personas con las que cruzas tu camino, aunque sea de manera temporal y anodina y más de uno, puede no dejar un buen recuerdo.

Para todo hay un pero, cuando no es porque era el nombre de la profesora déspota, borde y encima fea de tercero, es porque es el del ex que todo ser humano no soporta recordar, la amiga que te falló o es el del dueño del bar de la esquina, ese que siempre lleva las uñas sucias.
Y llega un momento que los nombre se acaban. Se terminan un buen día y te encuentras dando la vuelta al alfabeto del derecho y del revés como los calcetines oscuros, esos que nunca sabes donde tienen el lado bueno.
Yo hasta me compré un libro de nombres por orden alfabético. Un tomo hortera, de esos que además del nombre te dicen cómo vas a ser y cual es tu personalidad. En un primer momento enloquecí de alegría al ver la gran cantidad que me quedaban sin utilizar, luego después de la euforia inicial, me di cuenta que poner: Fulgencio, Eladio, Ceferina, Clotilde o Remigio, por citar alguno, quizá no fuera del todo buena idea.
Los nombres marcan. Y si no, sólo hay que preguntarse cuántas veces hemos dejado de comprar un libro al ver y leer en letra negrita, el nombre de su autor. Prejuicios. Demasiados. Habría que saber separar las obras de sus autores, al igual que los nombres de la persona, pero es tan difícil…

Gente al sol
E. Hopper

21 comentarios:

Ruth dijo...

Completamente de acuerdo. Yo tengo ciertos nombres vetados, y luego otros que me da la sensación de utilizar todo el tiempo. Y es cierto que el personaje cambia dependiendo del nombre que tenga, no es lo mismo Alba que Lucía o Marina que Isabel. Hasta la cara les cambia.

Max Estrella dijo...

Totalmente de acuerdo,de hecho en ciertas zonas del país al comerse letras no se pueden poner determinados nombres (Carloh por Carlos o Ineh por Inés o Javié...etc...)
Además en el caso de los personajes,dependiendo de los nombres la gente les pone una cara u otra,le atribuye casi cualidades...los recrean...pues le pega o no ese nombre...
Si,amiga...cada vez más prejuicios...ójala y no los pasemos a ¿nuestros hijos?jejeje
besos

ANA Y VÍCTOR M. dijo...

Estamos totalmente de acuerdo, ya que cuando nuestros padres nos ponen el nombre… es para toda la vida.

Pero lo que tampoco se puede hacer, es como un conocido que se llamaba Margarito, y decidió que el nombre de sus hijos empezarían siempre por “M”, así que su primer hijo se llamo también Margarito, la segunda Magdalena y la Tercera Maravillas… ¿Cómo se llamaría su cuarto hijo?.

Besotes.

Miguel Sanfeliu dijo...

Importante decisión, es cierto, no se debe tomar a la ligera. Yo no soy partidario de las "originalidades" en el caso de los bebés, pues los pobres niños no tienen la culpa de tener padres imaginativos.

Respecto a los personajes, ya no soy tan escrupuloso. Procuro utilizar el primer nombre que me viene a la cabeza. También puedo utilizar un nombre inventado o incluso uno que refleje alguna característica del personaje, como Sr. Destartalado o Benévolo... En fin, los pobres seres de ficción no suelen pedirnos cuentas y aguantan con todo...

Un abrazo.

Fernando dijo...

Pues si lees el libro de Antón veras nombres raros...besos

Adrià dijo...

Por eso los nombres artísticos!, además yo tengo el problema de que mi madre siempre puso nombre de personas a los animales, eso limita más la lista ya que” X” no puede llamarse nunca como el mastín, o el Shnauzer o aquel gato…..

Shikilla dijo...

Creo que es uno mismo el que da personalidad, carisma y atracción a su nombre. Como cantaba Juan Ramón Jiménez en el "diario de un poeta recién casado" al hablar del cielo:

Te tenía olvidado,
cielo, y no eras
más que un vago existir de luz,
visto -sin nombre-
por mis cansados ojos indolentes.
Y aparecías, entre las palabras
perezosas y desesperanzadas del viajero,
como en breves lagunas repetidas
de un paisaje de agua visto en sueños...
Hoy te he mirado lentamente,
y te has ido elevando hasta tu nombre.

Elevarnos hasta nuestro propio nombre o elevar nuestro nombre hasta nosotros mismos, el caso es que el nombre lo hace feo o bonito quien lo lleva.

Tengo unos amigos que tienen tres hijas, Ana, Diana y Triana, siempre me ha intrigado si tuvieran una cuarta si la pondrían Poliana. Me lo han hecho recordar Ana y Victor, con su anécdota.

Perdona la extensión del comentario, Mónica, ¡me he enrollado!

Un beso

Ixchel dijo...

A mi también me marca eso de los hombres.

Mi hermano será papá dentro de dos meses y opto por ponerle el de mi abuelo. No entiendo esa manía de ponerle los nombres de alguien yo misma pase por eso (tengo los 2 nombres de mis abuelos) en mi caso no pienso seguir la traducción cuando me toque.

Saludos guapa.

Mari Carmen dijo...

Leí recientemente en un libro llamado Freakonomics un capítulo relativo a la importancia de llamarse de una manera o de otra y de cómo nos puede afectar el nombre. Relataba que un juez de menores estadounidensede le comentó a una madre que quizá el hecho de haberle llamado a su hija Temptress (tentadora) había influido en el comportamiento libertino de su hija. La chica se había involucrado tanto con su nombre que lo había llevado a la práctica, convirtiéndose en una prostituta adolescente.

Yo no pienso que un nombre pueda influir tanto como para chafarnos la vida de esa manera. Lo que el juez no tuvo en cuenta es que, Temptress, aparte de tener tan sugerente nombre, era negra, pobre, no tenía padre conocido y vivía en una zona marginal. Yo creo que más bien fue eso y no el nombre lo que la llevó hasta la prostitución.

Mi hija se llama Rebeca porque me encantaban los nombres judíos. Dudaba entre Rebeca, Leah o Bárbara (aunque este último no sea judío). Al final elegí Rebeca. Cualquiera de los tres le hubiera ido perfectamente.

Un abrazo y buenas noches :)

Mónica dijo...

Ruth, la cara, el caracter y hasta la manera de hablar, yo empiezo a tener demasiados nombres vetados, porque luego está la categoría de los que simplemente no me gustan...
Un abrazo,

Huy Max, detecto en tu comentario un instinto paternal de lo más latente...
Besos,

Ana y Víctor, muy bueno. Eso ya es rizar el rizo y todos los tirabuzones del mundo. La verdad es que teniendo en cuenta (sin faltar) que cada vez los eligen más cursis, me temo lo peor para el cuarto.
Un abrazo!


Miguel,lo mío más que otra cosa, es una manía. Es como si tuviera la necesidad de que los nombres sean "puros" por completo y eso es imposible a no ser que no los hayas escuchado nunca. Para bien, no sólo para mal, es difícil no relacionar un nombre con alguien.Me ha encantado eso de inventar los nombres, es una idea genial.

En eso estamos Fernando, ya te contaré.
Besos,

Adrià, pues que conste que siempre me ha hecho gracia eso de poner nombres de persona a los animales. Recuerdo una bronca impresionante a un perro porque se había metido en un charco mientras el dueño le decía: ¿Pero Pepe has visto cómo te has puesto? La situación tenía un punto surrealista total.
Besos


Shikilla, gracias por tu extenso comentario. Y por traernos tan buenas letras, se agradece y mucho.
Un besazo,

Ixchel, sí es una costumbre que a mí personalmente no me convence. Igual que los padres que se llaman como los hijos y las hijas como las madres. Todos estamos rodeados de ese fenómeno, y aunque uno se acostumbra, resulta algo extraño.

Un beso,

Mari Carmen, precioso nombre Rebeca, eso lo primero, además me recuerda uno de mis libros favoritos.
Sobre el tema del juez y el nombre de la adolescente. Estoy de acuerdo contigo, creo que más que el nombre, influyen todos los factores contrarios que tenía la pobre chica, me parece absurdo. Aunque sí es verdad que quizá en ambientes más propicios un nombre desafortunado puede influir más.Los niños y los adolescentes pueden llegar a ser muy crueles con estos temas. Claro que mayor delito tienen los padres. Aún me acuerdo del caso de: Daria Placer...
Pero eso sería para otro post, cuántas combinaciones de nombres y apellidos no hay totalmente geniales!

Un abrazo y otro para todos

Consciencia dijo...

Nombres! para todos los colores y sabores . Las personas siempre tenemos que darle un nombre a todos y todo segun con lo que nos identifiquemos o las ideas que tengamos.

Escucheme o mejor dicho lea : El dia que quiera venir a LA mi humilde casa es su casa o por aca le puedo ayudar o recibir. Cuidese. (por cierto no se preocupe yo le daria todos mis datos)

el color del cristal dijo...

Creo que esto es lo que se llama serendipia, acabo de escribir un post sobre los nicks :)

El nombre de mi primer perro lo inventé, quería que empezara por A y que fuera corto, así que lo llamé Árel.

Leicca dijo...

Mi madre se llama Ceferina... Jeje.

ElPoeta dijo...

Mónica, qué alegría volver a encontrar tu espacio. No conseguía entrar en tu perfil y lo había perdido.

Me estaba acordando de "Todos los nombres" de Saramago, con la historia del funcionario del registro civil que se rebela contra la rutina...

También ocurre mucho en algunos países que por ser original se recurre a inventar un nombre nuevo que suene bien o a base de unir sílabas de los nombres de padre y madre. Yo creo en los nombres cortos y rotundos, com Ana, Juan, Luis, Mar, que parecen condicionar menos pues dejan sitio para el epíteto adecuado a cada caso, pero en fin, todo lo que dices es cierto y lo que menos me gusta es la arraigada costumbre de poner a los hijos los nombres de sus padres, con lo que estás limitando de antemano su personalidad con la vanidosa pretensión de querer hacer a tus hijos a semejanza tuya.

Creo firmemente en lo que dice “El Profeta”, de Gibrán Jalil Gibrán:

"Tus hijos no son tus hijos. Son los hijos e hijas del anhelo de la Vida. Vienen a través de ti, pero no de ti y, aunque están contigo, no te pertenecen. Puedes darles tu amor, pero no tus pensamientos, pues tienen los suyos propios. Puedes albergar sus cuerpos, pero no sus almas, pues sus almas habitan en la casa del mañana, que tú no puedes visitar, ni siquiera en sueños. Puedes esforzarte en ser como ellos, pero no intentes que sean como tú."

Un beso,
V.

Miguel Ángel Muñoz dijo...

Háblame a mi de nombres, sí, que más de una inofensiva confusión divertida me ha generado...

Leicca dijo...

un besito con tu voto,
para tanto nombre.

Mónica dijo...

Consciencia, muchísimas gracias, es todo un detalle, aunque soy tan pobre, que creo que no tengo ni para viajar a la esquina de la calle... Eso sí,te mando un besazo desde España en agradecimiento y como ya sabes que soy adicta a los sueños lúcidos, cualquier noche de estas me doy una vuelta por tu ciudad y nos tomamos un cafecito.

Bonito nombre para un perro, la mía (soy como la madre de la Pantoja, lo sé) se llama Jazz, no creo que haya que añadir mucho más al respecto.
Un beso, me paso ahora mismo a leerlo aunque voy con tantos días de retraso...

Leicca, mea culpa, si es que lo sabía, que mejor no citaba nada, que con alguien acababa quedando mal.
Te mando un abrazo y miro a ver si puedo votarte 6565656 para equilibrar.

El poeta, y yo me alegro mucho de tenerte otra vez por aquí, sí, no sé bien qué hice, que deshabilité el perfil, ahora ya parece que está todo en su sitio.
Gracias por tu comentario y por el texto, estoy de acuerdo y me ha gustado mucho. Mi nombre lo eligió mi hermana de menos de 3 años, si no me hubiera llamado Cristina o Natalia, la verdad es que me gusta más Mónica.

Besos,

Huy, pero si es que te llamas igual que el actorcete de la tele,el bailarín de los cuellos subidos, jajajaja no había caido hasta ahora, muy bueno.
Un abrazo y piensa que tu nombre es precioso y viene de la mano de uno de los más grandes artistas de todas las épocas.

leicca, me alegro de verte de nuevo por aquí, es un alivio,
Besos guapa,

Un abrazo para todos y perdonar la tardanza, y las pocas visitas, pero esta semana va a ser algo complicada

Purificación Ávila. dijo...

Hola, buenas madrugadas, Mónica. Yo no me compliqué la vida. Agarré la Biblia patrimonio de mi abuela y la revisé de arriba a abajo -nombres sólo, claro-.

En esa época estaban de moda los nombres bíblicos así es que cuando leí Reuben (Rubén) cuyo significado era el hijo deseado, no me lo pensé dos veces. El resultado lo has podido leer y comentar ya en mi blog 'Retahílas'.

Desde luego de la lista de nombres antiguos -por mucho que hubieran estado de moda- yo no habría escogido ninguno. Mi hijo es Rubén, no me lo imagino como Eustaquio, Fulgencio o Wenceslao.

Que elijas a gusto y con gusto. Ese es mi mejor deseo para ti, amiga Mónica.

A propósito: men vienen al pelo, a propósito del post a mi hijo, los versos que 'elpoeta' te ha dejado. Qué sabias y qué certeras son...
No se sabe hasta que se pasa de hija a madre o de hijo a padre.

Buena semana, Mónica. Besos.

Baptisma dijo...

Hola, saludos por segunda ocasión. Pues me agrada mucho que compartamos ese gusto, veo que además encuentro cosas bastante interesantes en tu espacio. Nos leemos pronto y aunque no puedo respirar el incienso... que la inspiración no falle!

Leicca dijo...

:-D

NO PASA NADA.
Si te hago la lista de los nombres de mi familia alucinas.

;-)

Un beso con tus votillos.

maria del mar dijo...

No te preocupes por el nombre, veras como sin querer encuentras el que más te guste, en mi caso con mi hija estaba en dudas, me gustaba Alejandra, siempre me ha gustado la historia, pero tampoco lo tenia muy claro, pero un dia dando un paseo, escuché en el parque a una madre llamando a su hija Esther y sencillamente me encantó y asi se llama.
Besos