sábado, noviembre 11, 2006

Noche tras noche

Me apasionan los sueños. No sólo el hecho de vivirlos por la noche cerrada en mundos paralelos o interiores, sino durante todo el día y por supuesto toda la vida. Me apasiona el término en sí.
Considero que abarca todo lo que tiene de mágico el ser humano. Una especie de Ying Yang de la mente. Una sola palabra que nos habla de esas metas imposibles y deseadas como el oro más brillante del mundo, que algunos luchan para conseguirlas sin descanso. Otros se transforman en lechera torpe cargada de litros de leche recién ordeñada, que desparraman por todas partes. Y otros sólo los sienten junto a la almohada, cuando nadie les ve y ni ellos mismos se oyen. Y en su faceta onírica es ese impresionante universo paralelo en el que nos zambullimos cuando el cuerpo y la mente se relajan tanto que se llegan a desplazar a otros mundos, otras vidas.

La capacidad de soñar me parece un don de los dioses. Y lamento de veras cuando alguien me dice que no sueña por las noches, o que si lo hace no recuerda nada al despertar.

He tenido la suerte de vivir vidas ajenas a la mía en todos los sentidos y géneros, he sido animal, he sido hombre, he sido otras mujeres. He amado sin reservas a personas que nunca antes he visto y que a pesar de los años y buscarlas durante algún tiempo entre las calles y la gente no he encontrado. He llorado, he comido, he sentido aromas, olores y he visitado lugares tan maravillosos, que tienen que estar en algún mundo.
Hace muchos años por las mañanas los anotaba. Recuerdo con claridad uno sobre un hombre que llegaba a un poblado de casas de barro que formaban una espectacular figura entre todas ellas vista desde el aire, pintadas en tonos azules, que no pude evitar plasmarlo en un relato. Era una historia que ha tenido que pertenecer a alguien, o a mí misma en otras vidas anteriores, quién sabe, y de alguna manera no quería que se perdiera. Ahora he dejado de hacerlo, he pensado que nunca he anotado un recuerdo, ni una vivencia diurna, por qué sí un sueño.

He tenido también la desgracia de encontrarme con muertes, con malos malísimos, con el terror en sus más altas cotas, con el dolor extremo. Nada en la vida, aunque sea en la onírica se otorga de manera gratuita.

No intento interpretar los sueños, me parece un absurdo, tanto como el que intenta interpretar la Biblia. Tampoco busco una explicación científica que sólo me hable de sus fases, de por qué sucede…
Generalizar sobre algo tan personal como lo que ocurre en el interior de la mente que camina a su aire por senderos propios, me parece tan surrealista como sus pasos. Aunque sí me obliga en ocasiones a preguntarme, si tiene capacidad de inventar sola todas esas historias o si realmente existen otras vidas, u otros mundos que de vez en cuando y a su antojo deciden hacernos una visita. La mente, mi soñada y eterna amiga desconocida.

11 comentarios:

Apostillas literarias dijo...

Estoy de acuerdo contigo, soñar es una especie de ying/yang de la mente. Creo que quien no sueña despierto vive la vida no en su cien por ciento. No importa si lo que soñamos se haga realidad o no, lo que importa es el goce de soñar.

Lo que has vivido te ha hecho eso: vivir, y esto es maravilloso por todo lo que significa para ti y para quienes te conocen.

Muchos saludos para ti
Magda

Consciencia dijo...

Hola Moni! que tema tan fascinante , interesante e intenso....los sueños , la mente, que juegan , que nos desvelan, perturban o a veces ( en mi caso me mueven el tapete). Comparto contigo el hecho de que para que interpretarlos porque son tan sencillos y al querer analizarlos se le pierde el gusto . La verdad es que la mente es una creadora fascinante . Cuidese.

Max Estrella dijo...

En el fondo si lo piensas el que no sueña,no vive,igual que cuando escribimos,soñamos,creamos....sueños de papel
besos monica
bienvenida de nuevo a tu blog ;)

Alfredito dijo...

Creo que lo que vivimos, lo que olemos, lo que vemos, lo que sentimos, aquel dolor, aquel instante de placer...todo eso d3eja como una huella, queda registrado en algún lugar, no se pierde, flota en el cosmos, se proyecta, y anda por ahí, por el hiperespacio. Cuando dormimos entramos en un estado de sensibilidad astral que nos permite captar esas ondas, esas imágenes que se codifican en lenguajes que sólo se perciben en ese estado de ausencia aparente (presencia distinta). Y esos son los sueños. Y de ahí la comunión entre humanos, y de ahí el compartir visiones, vivencias, terrores, llantos.

¡¡¡Vaya "ida de olla" que dirían mis alumnos!!!

Besitos oníricos.

Antonia Romero dijo...

¿Y cómo saber cuando soñamos realmente? Quizá pensamos que estamos despiertos mientras descansamos, tendidos ante la atenta mirada de "alguien".

Antonia

Adrià dijo...

Sabes?...te he echado de menos, me gustó tanto “talento desconocido
” que la espera para que colgarás algo nuevo se me ha hecho muy larga, pero ha valido la pena, me encanta como describes situaciones y como construyes metáforas, espero que sigas soñando cada día (no creo que necesites apuntarlo) y que nos hagas complices de tu creatividad.

Besos suspensivos Mónica…

Anónimo dijo...

Joer, me encanta como escribes. Qué ternura, que delicadeza con los adjetivos. Ya te tengo entre mis favoritos del internet explorer.
A mí también me encanta escribir, más bien es una necesidad. Acabo de abrir un blog para subir cosillas y hablar sobre cosas que me pasen. No tengo más que dos artículos pero todo se andará.
Leyendo este artículo tuyo, me acabo de acordar que tengo varios sueños que contar y quizá los suba al blog.
Mi blog es este:

http://infraliteratura.blogspot.com

Espero que te guste y a seguir soñando ;-)

Mónica dijo...

Ciao,

Magda, es cierto, la vida sin sueños del tipo que sean es como un invierno sin frío o un helado sin helados.
Un beso,

Sí, consciencia la mente es algo que siempre ha llevado de cabeza, me apasiona su fuerza, aunque en teoría la tenemos más dormida que un bebé. Supongo que por las noches es ella misma la que pide una salida y un poco de aire, para expandirse y viajar a su antojo.
Besos,

Max, es como le comentaba a Magda, qué aburrimiento vivir sin paranoias varias que nos mantengan expectantes e ilusionados.
Besos,

Alfredo, de ida de olla nada, bueno, comenzando por la mía, me alegra saber que no soy la única 'tarada' como diría mi amigo argentino, que pasea por aquí... Ahora en serio, me parece muy interesante tu planteamiento al igual que el de Antonia.
Un beso profe,

Antonia, el otro día me comentaba un amigo algo parecido, leyó el texto y me dijo ¿y tú cómo sabes que ahora estás despierta y no lo estabas esta noche? A mí esas cosas no se me dicen, que luego no duermo...

Gracias Adrià, pero no me digas esas maravillas, que luego me pongo tonta.
Un beso amigo músico,

Drecik,
Bienvenido a estos lares y por supuesto a la blogsfera y gracias por tus palabras. Estás en tu casa, podrás comprobar que por aquí estamos muchos que compartimos la pasión por la literatura. Me paso por tu blog.


Un beso para todos,

javier dijo...

Hola Mónica. Gracias por contestar. Me hace muy feliz saber que puedo despertar emociones en otras personas a través de lo escribo. Gracias. Una pregunta: escribiste "La primera parte me sorprendió porque a pesar de estar muy buen narrado me parecía tannn feminina, ahora lo entiendo" ¿Qué has entendido? Me he perdido. Un abrazo.

Mónica dijo...

Ciao Javier,

Parecemos un programa de noche de radio...
A mí con lector me dio la sensación de que la primera parte estaba escrita así, para marcar la diferencia entre el amor que aparecía en la ficción, super romántico, perfecto y la vida real.
Un abrazo,

Anónimo dijo...

Hola Mónica!
Ante todo, muchas gracias por tu comentario.
Hablando de sueños, acabo de relatar en mi blog un sueño que tuve hace dos años y la interpretación que me hizo de él una experta.
A ver qué te parece.
Espero pronto una nueva entrada en tu blog.

Bss